miércoles

ADIÓS A LA PRECIOSA II

Si usted llegó hasta aquí es conveniente que lea la parte uno (pique aquí).

Recuerdo que estando en la “Nacho” en la perola, para ser más exactos, terminé de realizar una función, agarré a la Preciosa y cuando estaba saliendo me encontré con Lorena*, la lesbiana más linda que conozco. Lo de lesbiana lo supe después de estarle cayendo casi un mes y nada. Ella misma me contó: “no eres tú, soy yo”,
- Huy Yara ¡que chimba!, Una Santropel
- Una ¿Qué?,
- Mmmmm , oye me la prestas es que mi mujer está en el Freud, la recojo y te la traigo,
- ¿A su mujer?, ¡no! Voy de salida
- ¡Ay! Fresco, no me demoro.
Luego de una hora de espera, lo primero que se me ocurrió fue ¡jueputa! me tumbaron, inmediatamente me fui al Freud a buscarla. Cuando estaba llegando cerca de un árbol observé cómo dos chicas expresaban todo su amor ENCIMA DE LA PRECIOSA. Me dio tanta rabia que no recuerdo si cogí a Lorena o a la novia, la jalé y le dije:

- ¡No! coma mier… usted me dijo que era sólo un ratico. ¿Para qué?, ¿para venir y salarme la bicicleta?.

Tomé mi bici, Di media vuelta y me fui indignado, mientras limpiaba el sillín con el codo de la chaqueta (por si acas); desde ahí Lorena y la novia me miran feo. Nunca más la volví a prestar. preferia llevarlos. No recuerdo cúantos de mis compañeros y conocidos, al igual que la novia de Lorena, gozaron de la parrilla de la Preciosa.

La preciosa posando para su foto en Facebook

En otra ocasión, las trasnochadas para los parciales y trabajos finales era tanta que, saliendo de la casa de una compañera, luego de ver tetas y senos por todos lados (los trabajos eran de cálculo), vi como la calle se iba poniendo oscura y mi ritmo de pedaleo disminuía. Solo el guarapazo al inclinarme a un lado de la acera y caer como sapo en tomatera me despertó. Eso sí, como buen colombiano me paré rápidamente, me limpie, y no me sobé, haciendo parecer que nada había ocurrido. Esa día fue la última vez que probé ese Frutiño que dizque da energía; tal vez de otra manera no habría llegado nunca a mi hogar.

En la facultad todos me conocen como el mechudo de la cicla; algunos me dicen que si no me estoy jodiendo la próstata de tanto montar o que si me hicieron en una bicicleta. En varios meses solo subía a un bus 2 o 3 veces. La preciosa siempre me acompañó a trabajos, reuniones, fiestas y demás. Eso sí, siempre preguntaba ¿puedo ir con la Preciosa?

EL ADIÓS

Dándome una vueltica

Algunos sábados me toca ir a la facultad por la mañana. Ese sábado, además de camellar, tenía muchas vueltas que hacer por la tarde y una cita no concretada con una candidata a ser la señora de Yara; por ello preferí ir en la preciosa.

De todo lo que me tocaba hacer, (vueltas y salida con la futura) me cogió la noche: 8:30 pm, y yo en el centro sin definir si irme en bus o en mi trasporte. Al final me decidí por mi Preciosa. Total, no era la primera vez que rodaba tan tarde.

Andar de noche con La Preciosa era bacano; la calle y el viento eran para los dos; Nunca tuve amagues de robo, lo único que temía eran los carros. A esa hora cualquier conductor se le sale el piloto de Fórmula 1 y andan como locas perdidas; no respetan semáforo ni señales. Ese día tomé la ruta de la 26. Saliendo de los puentes, observe un cuadro típico de hombría colombiana: un tipo golpeaba a una mujer con vehemencia; ella no se defendía porque no podía o porque no quería. En ese momento se me subió la sangre a la cabeza; la cosa no era pareja. Se me salió el Restrepo “reservado” y aproveche que el tipo había retrocedido unos pasos atrás; aumenté la velocidad y en una acción acrobática me bajé de la bicicleta, dejando que La Preciosa impactara la humanidad del agresor; éste cayó al piso y se tomó un brazo; aproveché el instante para sacar una pequeña cadena, de 1,50, por 4 mm de grosor que en uno de sus extremos exhibe un candado latón de 30 mm y, con las palabras de quien ha visto, La vendedora de rosas, La virgen de los sicarios, La gorra, Rosario tijeras, entre otras producciones con el sello Colombian´s pichus hice gala de lo visto y exclamé:

- Te vas a hacer dañar ….rrea ( mientras oscilaba la cadena, para ganar presencia escénica).

A la par de estas palabras iba buscando que la naturaleza me apoyara con alguna piedrita pa´ lanzar; pero la muy… me abandonó. El tipo en el suelo seguía tomando su brazo y se revolcaba. Luego al ver la cadena salió corriendo diciendo ente dientes una sarta de groserías. Al voltear a ver a la víctima, ésta también había huido. Sin dar espera a que el agresor volviera o a que la policía llégara, tomé a La Preciosa, hice la vuelta de oreja y seguí mi camino. En los primeros pedalazos el silencio de la noche fue roto por pequeño ruido que acompañaba mis pensamientos.

ñññññic, ñññññic.
- ¡ah caramba! Ese no era yo, ¿cómo fui pegarle? ¡Mierda!, será que le hice daño
ñññññic, ñññññic, ñññññic.
- y con ¡esas palabras! Me escuchara mi abuela
ñññññic, ñññññic, ñññññic.
- ¿y si el tipo hubiera tenido un arma?
ñññññic, ñññññic, ñññññic.
- ¿y qué tal la vieja le estuviera haciendo algo malo?
ñññññic, ñññññic, ñññññic,
- voy a cortarme el cabello , je,je,je, los espanté a los dos
ñññññic, ñññññic, ñññññic.
- ¿y si me hubiera metido en problemas?
ñññññic, ñññññic, ñññññic.
- ¿Qué coño suena?

Llegue a mi hogar y pensé en aplicarle aceite al día siguiente, -eso debe ser algo que se soltó y necesita engrase-

Los rayos del sol y la revisión que hice del marco de La Preciosa, arrojó el diagnóstico, ruptura no consolidada de la barra del marco. Tal vez se podía cambiar la pieza como ya lo había hecho en otra ocasión; pero dos arreglos en su estructura indicaban que su vida útil había llegado a su fin, (además que costaba un platal). Confieso que los ojos se me aguaron, agaché la cabeza y me arrepentí de lo hecho la noche anterior. Hubiera obrado de la forma normal como cuando alguien en la calle está en problemas: se observa, se desaprueba con la cabeza y se anda rápido para que la sangre no nos salpique, jejeje. Ni las gracias me dieron, yo no perdí un objeto, perdí a una amiga.

La Preciosa se fue, pero me dejó muchas cosas: una frecuencia cardiaca de 50 p/s (pulsación de deportista de alto rendimiento), el abdomen marcado, algo de dinero ahorrado, un terigio en el ojo derecho, una próstata que tal vez en unos años saque la mano, pero sobre todo la enseñanza de no ser SAPO; Ojalá las personas tomáramos conciencia: la bicicleta no es sinónimo de pobreza, es un medio de trasporte que pueden utilizar los inconscientes que se movilizan en un carro ocupado por ellos mismos. Eso ayudaría a la movilidad pero el afán de ostentar tal vez sea más fuerte. Sueño que algún día podamos simular una Ámsterdam, (con menos prostitución y mas bicicletas). Donde todos tengan su Preciosa**

*El nombre ha sido cambiado
**Los restos de la preciosa reposan en la chatarrería “Don Miguel”, allí me dieron $500 pesos por sus despojos.

4 comentarios:

DoctoraCapital dijo...

uy Yara que bueno que soy la primera en echar flores a esta trajedia tan bien narrada chinito. Lástima ese final que aunque heroico, no quedó ni con un gracias. Seguro que por ahi lo ví en la UN con su preciosa, y quien iba a pensar que ahi con usted rodaba una historia tan bonita.
Me gustó mucho y lástima que solo le hayan dado 500.
Saludos y un abrazo.

noesloquecrees dijo...

Uy, que tristeza parcero, al final de la historia habría podido hacer una comparativa similar a la que hacen con esa tarjeta de crédito, así al estilo como de que "lo que yo viví, no tiene precio" o algo así.
La verdad es que es una historia muy entretenida y pos lo de los 500 pesos es como insultante. Pero bueno.... Un saludo muy nostálgico de parte mía.

El peregrino dijo...

Triste desenlace. ¡Pobre Preciosa! Tener que tocarle un final tan vil después de haber defendido tan heroicamente a esa pobre damisela. Así es la vida: los amigos terminan siempre separados por la muerte. Buena historia.

Nightwriter dijo...

Snif Snif!! demasiado conmovedora la historia yara, la verdad no pensé que ese fuera el trágico final de la preciosa. que bien narrada su historia, por un momento creí estar dando una vueltica en ella. Si yo fuera la dueña, no la hubiera dejado donde "don miguel" y menos por 500 pesos, la dejaría de recuerdo en mi casa así estuviera vuelta nada....

Saludos!!!